Elisa Forti, la corredora octogenaria

Os contamos la historia de esta mujer que, a los 80 años, ya ha cruzado los Andes corriendo más de una vez.
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"La nonna que corre"

En italiano, una "nonna" es una abuela. Y es que esta encantadora mujer es de origen italiano, nacida en Como. Sin embargo, lleva viviendo en Argentina desde los 14 años.

Es un ejemplo de superación y entusiasmo por el deporte que inspira a todo el mundo.

Ultratleta a los 80 años

Elisa Forti es uno de esos seres humanos extraordinarios. A sus 80 años, ha finalizado el Ultra Trail “El Cruce Columbia” ya en 3 ocasiones. Esta carrera consta de 100 km y un desnivel positivo de +4.750, y se desarrolla por etapas, entre Argentina y Chile.

¡Impresionante!

En la segunda ocasión, en 2015, "nona" comentó su idea de hacer El Cruce, y uno de sus 11 nietos, Lihuel, de 19 años, quiso sumarse al reto junto con su abuela. Que no sólo es su abuela, sino "la abuela de todos los corredores".

El resto de la historia ya la conocen, ultra trail de 100 km, divididos en tres etapas de entre 25 y 40 km, y La Nona tirando de su nieto de 19 años, como declaraba en la llegada:

“No me tenía fe. Pensé que no llegaba. Hacerlo es un orgullo enorme. Uno conoce a su nieto, pero en estos días lo tuve mucho más cerca y lo conocí un montón a Lihuel”

“Primero, me anoté sola, porque no conseguía compañera. Pero un día, cenando en familia, mi hijo les dijo a sus dos hijos: '¿Por qué no la acompaña uno de ustedes dos?'. Fue una sorpresa muy grande que me acompañara con esa madurez y responsabilidad. Yo mandaba el paso y él me seguía sin protestar”

Elisa comentó que lo que la motiva a seguir haciendo estas “locuras” es “el orgullo que sienten sus hijos y nietos”.

“Siempre hice deportes: jugué al voley hasta los 45 años. Después, hice tenis y natación. Además, siempre les inculqué el deporte a los chicos (tiene cinco hijos, 11 nietos y un bisnieto)”, reveló. 

Elisa comenzó a correr en plena naturaleza por una razón de lo más simple: "corría para despejar la cabeza con el ruido del agua, los pajaritos y el verde de los árboles y de las plantas. Vuelvo renovada".

"Correr me dio mucha seguridad. Yo era una persona muy encerrada en mí misma, tímida, que pensaba que lo que pudiera hacer yo a quién podía importarle. Con las carreras tomé mucha seguridad y aprendí que se puede vivir de otra forma. Ante todo me dio vida" relataba hace unos meses.

Y es que Elisa Forti es un ejemplo para muchas otras personas: “cuando terminé una carrera en Salta se me acercó un muchacho a gritos y me abrazó. Me dio un beso y me contó que un año atrás estaba tirado en un sillón, mirando la televisión, y me vio corriendo. A partir de eso se replanteó su forma de vivir y él también comenzó a correr."

A pesar de ello, Elisa no se ve como alguien especial por el hecho de correr a su edad. "Mi ejemplo no es tan meritorio como otros. No sé por qué me toman de ejemplo. Hay muchos ejemplos en esta vida con mucho más mérito que yo”.

El primer "Cruce", en 2013

Es una firme defensora de la idea de que nunca es tarde para empezar a correr. “Se puede vivir de otra forma. El compañerismo es único, porque todos te apoyan. Ves que eres capaz de acabar una carrera y piensas en que puedes hacer más cosas. Correr te da vida, empuje, y te hace ser más altruista. Es hermoso. Te quita la tristeza y te ayuda a seguir viviendo”.

Y es que ella lo ve como algo fácil: “todos los días corro una hora. El sábado me junto con Gabriel y hago lo que él me manda. Los domingos descanso y juego al tenis. Me suelo levantar pronto, voy al río y salgo a correr para despejarme”.

Sobre su modo de entrenamiento, explicó con humildad: “Yo vivo en Vicente López. Todos los días voy una hora a trotar. Pero no sé cuántos kilómetros hago. A mí me interesa empezar el día cargada de energía y de buen humor. Y eso me lo da el ruido del agua y de los pájaros”. 

“Voy por calles que suben y bajan. Además, uso mucho las escaleras. Pocas veces tomo el ascensor, a pesar de que vivo en un quinto piso”, agregó. 

El tercer "Cruce", 2016

En esta ocasión, a sus 81 años, Elisa corrió con otro de sus nietos, Nehuen.

Al ser consultada acerca de su alimentación, reveló que le gusta comer frutas, verduras y alternar carne de vaca, pollo, pescado y huevo. 

Dueña de un fino sentido del humor y de una exquisita historia de vida, Elisa no se amedrenta ante las dificultades, pues participó en El Cruce con una fisura en una costilla, y confiesa que en el running encontró “la amistad y el compañerismo sinceros” que no halló en otros deportes. 

Una maravillosa historia de superación y de rotura de límites. Y también de simbolismo, esa abuela de 80 años corriendo con su nieto, haciendo que un gran número de participantes quisieran entrar con ella a meta.

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20 May, 2016
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