Faja deportiva, ¿mito o realidad?

Analizamos los argumentos a favor y en contra de las fajas para hacer deporte.
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En la batalla por conseguir el cuerpo perfecto, son muchos quienes se animan a probar todos los productos milagro, buscando perder esos últimos gramos y ganar tono muscular.

Una de estas ayudas es la faja deportiva reductora para el abdomen o para las piernas. La mayoría la usa para reducir grasa en el abdomen, alegando que su poder térmico provoca una mayor sudoración que ayuda a perder grasa. Pero, ¿es eso cierto? ¡Lo analizamos!

A FAVOR

Quienes están a favor de su uso alegan que tienen un gran poder reductor y moldeador debido al aumento de la sudoración que provocan, que hace que pierdas más grasa abdominal.


1. Aumento de la sudoración = quema de grasas

Al hacer deporte, aumentas tu ritmo cardíaco y tu actividad muscular, lo que provoca la quema de grasas, que son expulsadas a través del sudor.

El problema es que no se puede controlar en qué zonas se elimina más grasa, que es la razón por la cual hay zonas en las que se tiende a acumular más y es más difícil de quemar, como son las caderas (en las mujeres) y el abdomen.

Las fajas deportivas, al concentrarse en una zona y dirigir el calor hacia ésta, permiten focalizar la quema de grasas.


2. Limpieza de la piel

Al eliminar toxinas de forma más abundante, se consigue un efecto limpiador y purificador de la piel, por lo que si tienes puntos negros o cualquier otra impureza, te será más fácil eliminarla con la faja.


3. Protege los músculos y mantiene la postura

En ejercicios de pesas en sala fitness es importante mantener una buena postura para no lesionarnos al hacer esfuerzos. Con la faja, te será más fácil mantener la espalda recta y, por la presión que ejerce, mantendrás los músculos más protegidos.

EN CONTRA

Quienes están en contra de su uso alegan que la sudoración extra que provocan estas fajas en ningún caso hace que se queme más grasa, sino que sólo elimina líquidos.


1. Pérdida de líquidos pero no de grasas

Las fajas provocan una mayor sudoración, es cierto, pero este sudor no implica una mayor quema de grasas, sino que estaremos eliminando agua, sales minerales y toxinas.

Notaremos una pérdida de peso momentánea, pero la recuperaremos en cuanto bebamos o comamos algo.


2. Limpieza de la piel

Si bien es cierto que al transpirar eliminamos toxinas y limpiamos la piel, estas fajas retienen el sudor en una zona, impidiendo la correcta transpiración, lo cual no es muy saludable.

Esto puede provocar irritación en la piel, ya que el sudor tiene un componente ácido, que puede acabar fermentando sobre la piel y provocando rozaduras.

Si lo que quieres es limpiar los poros, es mejor pasar 15 minutos en la sauna.


3. Excesiva presión

La presión que ejerce la faja sobre nuestro cuerpo puede ser un verdadero impedimento para la correcta circulación sanguínea, algo realmente peligroso.

No debemos olvidar que por nuestro abdomen circulan capilares importantes que conducen la sangre hasta el corazón. Con la faja, podemos estar obstruyendo estos conductos y, con ello, aumentando la presión sanguínea.

Además, utilizadas en exceso, pueden llegar a atrofiar los músculos abdominales, justo el efecto contrario que buscamos. Y es que, al estar permanentemente sujetos, los abdominales no intervendrán en la mayoría de los ejercicios. 


4. Acumulación de bacterias

La mayoría de estas prendas no pueden lavarse, lo cual representa un problema de higiene. El sudor es absorbido por la faja, que acaba convirtiéndose en un cultivo de bacterias.

Es cierto que el tejido viene especialmente preparado para evitar esto, pero con el paso del tiempo este efecto se pierde.

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05 Apr, 2016
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