¿Hacia dónde vamos?

El futuro de la Tierra
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El hombre del futuro será más alto y delgado y tendrá el cerebro más pequeño

El proceso de evolución biológica de la especie humana desde sus ancestros hasta ahora ha pasado por diversos estados. El ser humano ha cambiado su cuerpo, su rostro, su vello y lo seguirá haciendo. El diario británico The Sun ha reunido a un grupo de expertos médicos para intentar realizar un retrato robot de cómo será el hombre dentro de 1.000 años. Y el resultado es que nos pareceremos muy poco a cómo somos ahora. En el estudio se ha tenido en cuenta para determinar los cambios variantes como los alimentos, el clima y la evolución de la medicina.

Dentro de unos 1.000 años el hombre será más alto, como ha ocurrido desde 1960. Se prevé que su altura sea de 1.83 a 2.13 metrossegún el osteópata Garry Trainer, que asegura que "ya en la actualidad, en promedio, el estadounidense es 2,54 centímetros más alto que en los años 60 del siglo pasado".

Nuestros intestinos se harán más cortos, por lo que no absorberán tanta grasa y azúcar, una forma natural de evitar la obesidad, dice el dentista Philip Stemmer. El odontólogo añade que "disminuirá la dimensión de la cavidad bucal y el número de dientes, debido a que “un alimento blando requiere menos masticación”

Además, si la fertilidad masculina sigue decreciendo, los testículos de los hombres serán más pequeños.

Las extremidades se harán más largas, sobre todo los brazos y los dedos. Esto tiene sentido debido a los numerosos aparatos tecnológicos que utilizamos con los dedos actualmente, tales como ordenadores, móviles, videoconsolas, etc. Aumentará el número de terminaciones nerviosas, “como resultado del frecuente uso de dispositivos que requieren una compleja coordinación de manos y ojos”. Estos últimos también se agrandarán para compensar la reducción de la cavidad bucal, y “la comunicación se basará en las expresiones faciales y los movimientos de los ojos”. 

También tendremos el cerebro más pequeño, a causa de que “la mayor parte del trabajo de memorización y pensamiento lo harán los ordenadores”. “Las típicas imágenes de ciencia ficción muestran a los humanos con el cerebro más grande, pero los grandes cerebros no tienen por qué ser necesariamente lo mejor”, dice Chris Stringer desde el Museo de Historia Natural.

Nuestros ojos serán más grandes para compensar el tamaño de la boca, que se hará más pequeña ya que se podría conseguir que la nutrición se base en líquidos  Un científico de la Universidad de Lancaster explica: “la comunicación se basará en las expresiones faciales y en los movimientos de los ojos”.

El Doctor Stemmer, dentista, dice que “Incluso podríamos conseguir nuestra nutrición de los líquidos o pastillas en el futuro, lo que podría significar tener menos dientes y que las mandíbulas retrocedieran".

Lo que menos cambiará, dicen los expertos, será la nariz, ya que gracias al aire acondicionado y a la calefacción el hombre no notará tanto el cambio en el clima. Por esta razón, la calefacción hará que tengamos menos pelo, aunque tendremos más arrugas debido a los dispositivos electrónicos.

Podríamos acabar también con el ‘cuello de pavo’, ya que la incidencia del sol en la piel haría que parte de ella se perdiera o quedara colgando. Los humanos cada vez tendrán una piel más oscura debido a la mezcla entre las diversas razas.

¿CÓMO SERÁ LA TIERRA EN EL  FUTURO?

Descúbrelo en estos documentales

El futuro del planeta Tierra vendrá determinado por diversos factores, como el incremento de la luminosidad proveniente del Sol, la pérdida de energía calorífica del núcleo de la Tierra, perturbaciones originadas por otros cuerpos del Sistema Solar y variaciones a nivel bioquímico de la superficie de la Tierra. La teoría de Milankovitch predice que el planeta seguirá sufriendo ciclos de glaciaciones a causa de la excentricidad de su órbita, la oblicuidad de la eclíptica y la precesión del planeta. Como parte del ciclo de formación de un supercontinente, la tectónica de placas dará lugar probablemente a un supercontinente dentro de unos 250-350 millones de años. Por ello, en algún momento de los próximos 1 500-4 500 millones de años, la oblicuidad de la Tierra podría comenzar a sufrir variaciones caóticas, con cambios en la oblicuidad de la eclíptica superiores a 90º.  Entre 1 000 y 2 000 millones de años en el futuro, también se verá incrementada la radiación solar a raíz de la acumulación de helio en el núcleo del Sol, lo que conllevará la pérdida de los océanos y el cese de la deriva continental. Este proceso proseguirá acentuándose dentro de 4 000 millones de años cuando el incremento de temperatura en la superficie terrestre causará un efecto invernadero descontrolado. Llegados a este punto, la mayoría de la vida en la Tierra, si no toda, ya se habrá extinguido. Finalmente, el destino último más probable del planeta será la absorción por parte del Sol en unos 5 500 millones de años, después de que esta estrella entre en una fase de gigante roja y se expanda más allá de la órbita de la Tierra.

Ilustración de la Tierra siendo abrasada por el Sol cuando éste ya haya entrado en la fase de gigante roja, dentro de unos 7000 millones de años. 

INFLUENCIA HUMANA

El ser humano juega un papel clave en el mantenimiento de la biosfera en la actualidad, debido a la gran cantidad de población humana que ha colonizado y dominado muchos de los ecosistemas de la Tierra. Esto ha dado lugar a una expansión desmesurada de nuestra especie, con la consecuente extinción de muchas otras especies a lo largo de la actual era geológica, denominada ahora extinción masiva del Holoceno.

El elevado número de especies extintas a causa de la actividad del ser humano desde la década de 1950 se ha llamado extinción masiva o crisis biótica, con una pérdida estimada, en 2007, del 10% del total de especies existentes en la Tierra.

A la velocidad actual, aproximadamente el 30% de las especies estarán en peligro de extinción en los próximos cien años. La denominada extinción del Holoceno es el resultado de la destrucción del hábitat, de la introducción de especies invasivas en nuevos ecosistemas, de la caza y del cambio climático.

En la actualidad, la actividad humana ha tenido un significativo impacto en la superficie del planeta. Más de una tercera parte de la superficie terrestre ha sido modificada por la acción humana, y los humanos utilizan alrededor del 20% de la producción primaria global. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se ha incrementado cerca de un 30% desde el comienzo de la Revolución Industrial.  Las consecuencias de una crisis biótica persistente se han predicho a lo largo de una línea de tiempo que alcanza los 5 000 millones de años. Podría resultar en una desaparición gradual de la biodiversidad y una homogeneización de la biota, acompañado por una proliferación de especies oportunistas como las creadoras de plagas y las malas hierbas.

También podrían emerger nuevas especies, especialmente, aquellos taxa que prosperan en los ecosistemas dominados por el hombre podrían diversificarse rápidamente en multitud de nuevas especies. Los microbios probablemente se verían beneficiados en cualquier caso, al verse incrementada la cantidad de nutrientes disponibles en el ambiente. Sin embargo, es improbable la aparición de nuevas especies de vertebrados superiores, con lo que las cadenas tróficas serán cada vez más cortas.

En el caso de una hipotética extinción de la especie humana, las diversas construcciones que ésta ha erigido empezarán a decaer. Las mayores estructuras construidas por el hombre tienen una vida media de 1 000 años, y las últimas que quedarían en pie serían entre otras aquellas cómo minas a cielo abierto, grandes canales y carreteras, y grandes vertederos. Unos pocos monumentos de gran tamaño hechos de roca cómo las Pirámides de Gizeh o las esculturas de Monte Rushmore podrían sobrevivir algunos millones de años.

30 Mar, 2018
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